En un mundo donde los avances científicos a veces se sienten lentos, un nuevo hallazgo de la Universidad de Virginia (UVA) está siendo considerado un punto de inflexión para millones de personas que viven con la enfermedad de Parkinson.
Por primera vez en más de medio siglo, los investigadores han presentado una nueva clase de tratamiento que podría transformar la forma en que los médicos gestionan los síntomas del Parkinson y ofrecer a los pacientes algo que esperaban desde hace tiempo: una renovada sensación de control e independencia.
El fármaco que podría cambiarlo todo
La farmacéutica AbbVie ha presentado oficialmente una Solicitud de Nuevo Fármaco (NDA) ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) para tavapadon, una pastilla de dosis única diaria que actúa sobre una vía cerebral específica conocida como el receptor dopaminérgico D1.
A diferencia de los fármacos antiguos para el Parkinson, que se centran en “reponer” la dopamina, tavapadon activa directamente un receptor que controla el movimiento y la coordinación. Este enfoque innovador podría proporcionar un control de los síntomas más uniforme —y con menos efectos adversos— que cualquier cosa vista en décadas.
El recorrido del fármaco comenzó con el Dr. Richard B. Mailman, profesor de farmacología y neurociencia en la UVA, quien lleva más de 40 años estudiando los receptores de dopamina. Su perseverancia y su visión —en su momento recibidas con escepticismo— están abriendo la puerta a una nueva era en la atención del Parkinson.
“Este anuncio culmina una idea que ha tardado 40 años en hacerse realidad”, dijo el Dr. Mailman. “Se trata de convertir la investigación audaz en tratamientos reales que transformen vidas.”
Por qué el Parkinson necesita nueva esperanza
Más de 11 millones de personas en todo el mundo viven con la enfermedad de Parkinson —el trastorno neurológico relacionado con la edad que más rápido crece—. Provoca temblores, rigidez, lentitud y otras dificultades motoras que empeoran con el tiempo.
Durante los últimos 50 años, el tratamiento de referencia ha sido la levodopa, un fármaco que repone la dopamina en el cerebro. Aunque transformó el manejo de la enfermedad, su efecto acaba disminuyendo a medida que esta progresa. A menudo aparecen pérdidas de control de los síntomas o efectos adversos como alucinaciones y movimientos incontrolados.
Tavapadon representa algo distinto —no un sustituto, sino una mejora en la comprensión. Al actuar sobre el receptor D1, imita con mayor precisión la señalización natural del cerebro, ofreciendo un alivio más estable y duradero.
Del laboratorio a la vida: el poder de la perseverancia
El camino hasta tavapadon no fue fácil. En la década de 1980, el Dr. Mailman descubrió que los fármacos que activaban la dopamina en ese momento solo se dirigían a un subgrupo de receptores (tipo D2). Él planteó que el otro tipo —los receptores D1— era la auténtica clave para recuperar el movimiento y la calidad de vida.
Al principio, la industria farmacéutica fue reticente. El mercado del Parkinson se consideraba pequeño, y los primeros compuestos dirigidos a D1 solo podían administrarse por inyección —algo poco práctico. Pero Mailman y sus colaboradores no se rindieron.
Entonces llegó el punto de inflexión. En 2007, Pfizer se interesó; y en 2017, sus estudios internos mostraron señales prometedoras. La investigación pasó después a Cerevel Therapeutics y, finalmente, a AbbVie, que hoy lidera el camino hacia la aprobación de la FDA.
Detrás de esta odisea científica también estuvo la Dra. Xuemei Huang, ahora jefa de Neurología en la UVA, cuyas investigaciones clínicas demostraron que los agonistas de D1 podían administrarse con seguridad y eficacia en forma oral.
“La trayectoria de décadas del Dr. Mailman es un gran ejemplo de dedicación a una idea incluso cuando no era aceptada de forma general”, dijo la Dra. Huang. “Cuando mis pacientes me preguntan cuándo estará disponible tavapadon, por fin puedo decir: pronto.”
Qué significa realmente “segunda luna de miel”
En la atención del Parkinson, los médicos suelen referirse a los primeros años del tratamiento con levodopa como la “luna de miel”: un periodo en el que los síntomas están bien controlados y los pacientes recuperan gran parte de su libertad diaria.
Con el tiempo, ese control se desvanece. Tavapadon podría ofrecer una “segunda luna de miel”, devolviendo esa sensación de normalidad.
En los ensayos clínicos, los pacientes que tomaron tavapadon —solo o combinado con levodopa— experimentaron más horas de movilidad fluida, menos temblores y una mejor calidad de vida. Y como el nuevo fármaco se toma una vez al día, el tratamiento podría ser más simple y constante.
Un avance con raíces profundamente humanas
Aunque muchas historias médicas se cuentan con datos y gráficos, esta trata de la perseverancia humana: científicos que se negaron a rendirse, pacientes que participaron en los ensayos y una nueva generación de investigadores inspirados por sus mentores.
El Dr. Mark Esser, director científico del Manning Institute of Biotechnology de la UVA, lo resumió así:
“Su historia pone de relieve la importancia del trabajo en equipo y la perseverancia. El camino hacia el éxito nunca es recto y suele ser largo, pero la pasión y la constancia lo hacen posible.”
Un camino más luminoso hacia delante
Mientras la FDA evalúa tavapadon, la esperanza se extiende silenciosamente entre familias y cuidadores en todo el mundo. Para millones de personas con Parkinson —y para los investigadores que han luchado durante décadas por ayudarlas—, esto podría marcar el comienzo de un mañana más brillante y estable.
Si se aprueba, tavapadon no solo redefinirá el tratamiento del Parkinson: demostrará que la perseverancia y la fe en la ciencia aún pueden convertir lo imposible en realidad.
Para el Dr. Mailman, es más que un hito profesional.
Es el cierre de un ciclo de 40 años —y la apertura de otro para pacientes de todo el mundo.



